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La vida monástica dentro del budismo
por Lobsang Tonden
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“El simple hecho de pensar en seguir el camino del Dharma, comprometerse a llevar una moralidad pura y dejar un poco de lado las preocupaciones samsáricas, es el resultado de haber acumulado gran cantidad de virtud en el pasado y por ello debe ser motivo de regocijo, ya que es una actitud muy valiente”... este fue uno de los primeros consejos que recibí de un monje occidental..
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En el Shila Samyukta Sutra, el Buda dice:
Aquel con moralidad posee el mejor de los ornamentos, Aquel con moralidad es roseado con perfume, Aquel con moralidad posee el hogar de todo gozo…
Con estas palabras, el Buda deja muy claro que la moralidad (Shila), es como un ornamento hecho de joyas preciosas, ya que adorna a la persona que lo porta. Es como un perfume, debido a que despide la agradable fragancia de la virtud. Y es el hogar en donde se encuentra toda satisfacción y el gozo. La vida monástica es maravillosa, pero es importante reconocer que no es un estilo de vida que todos los individuos puedan y deban adoptar.
El monacato existe para un pequeño grupo de individuos que están atraídos hacia la idea de una vida totalmente dedicada al Dharma a través de la renuncia a asuntos mundanos y por medio de esforzarse en seguir una ética pura.
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La moralidad trae consigo paz interna. El término Shila se traduce como moralidad o disciplina ética; aunque la raíz etimológica sería enfriar. Y se refiere a enfriar la confusión, enfriar el apego y el aferramiento, el enojo, etc. Enfriar el fuego de los tres venenos mentales. Cuando el Buda habló de ética o moralidad, se refería a evitar cualquier acción dañina. Dentro del budismo, llevar una conducta ética es lago básico, pero no nada más porque el Buda lo haya dicho. Se sigue una conducta ética después de haber analizado con lógica los resultados de nuestras acciones. Además que para poder desarrollar la sabiduría y la compasión, es necesario primero enfriar la confusión por medio de la ética.
¿De dónde surgen los monjes?
En el famoso discurso del Dharmapada, el Buda comienza con los denominados versos gemelos afirmando que la mente es primaria y lo impregna todo. Todos los estados encuentran su origen en la mente, incluidas las experiencias de felicidad y sufrimiento. Y debido a que todos compartimos el deseo de querer felices y dejar de sufrir, el Buda compartió su experiencia e impartió las enseñanzas del Dharma para poder lograr dicho objetivo: ser felices, abandonar las concepciones erróneas y lograr satisfacción duradera. La tradición budista surge en un contexto monástico, el mismo Buda fue un monje, y la tradición monástica sigue siendo igual de importante hoy en nuestro mundo moderno que hace 2,600 años. Debido a que no todos los individuos pueden seguir un mismo estilo de vida, el Buda tuvo dos tipos de discípulos: Los Bikshus y los Upasikas. A los Bikshus se les conoce como monjes (o monjas, en el caso de las Bikshunis) por su estilo de vida, la renuncia a la vida en pareja y por seguir ciertos votos incluyendo la forma de vestirse, de vivir, de comportarse, etc. La palabra Bikshu es sánscrita y quiere decir mendicante, en un sentido más profundo se refiere a un mendicante de virtud, y se refiere a aquellos individuos (hombres y mujeres) que han entrado a la Sangha monástica y que siguen las reglas de conducta marcadas en el Vinaya. Los Upasikas, por otro lado, eran discípulos laicos (y laicas) que siguieron los
preceptos básicos que incluyen los denominados cinco votos laicos.
Como afirma Su Santidad el XIV Dalai Lama del Tibet: “El florecimiento de las enseñanzas del Buda en un lugar en particular, está determinado por la existencia de monjes y monjas, así como de practicantes laicos y laicas. Por lo tanto la existencia de monjes y monjas, y la práctica del Vinaya, la disciplina monástica budista, es algo de suma importancia”. También es importante tener muy claro, que dentro de la tradición budista uno toma votos para vivir de una forma disciplinada y darle espacio y libertad a la mente, para poder estar libre de distracciones para seguir el camino hacia la liberación y la iluminación. Los votos de monje forman parte del primer tipo de votos impartidos por el Buda, denominados “votos de liberación individual” o Pratimoksha en sánscrito.
La palabra voto quiere decir promesa. Y se refiere a una promesa o compromiso ante el Buda, los maestros del linaje y la sociedad, pero sobre todo se refiere a un compromiso con ante uno mismo de seguir una cierta forma de vida.
Motivación
Tener una motivación o intención clara antes de solicitar la ordenación es algo crucial. En primera instancia, el deseo de ordenarse surge de la renuncia a las causas del sufrimiento. Surge de una determinación espiritual de comenzar a conocer nuestra mente, para así poder librarnos de los apegos y tratar de que nuestra mente vea las cosas de forma clara, tal y como son. Tener una visión más equilibrada de nosotros mismos y de la realidad, y en última instancia, liberarnos del samsara. Esto es lo que se conoce como renuncia, es la determinación decomenzar a dejar de crear las causas del sufrimiento. Una vez logrado esto, con sabiduría, podemos empezar a desarrollar la compasión hacia los demás. Actualmente, la sociedad moderna promueve que la felicidad depende de la adquisición y la satisfacción del deseo, en nuestros días el sexo y la violencia están a la orden del día. Los recursos empiezan a escasear, la vida es muy atareada, hay guerras y catástrofes. En contraste con todo esto, la Sangha es un grupo de monásticos que basan su vida en la renuncia, pureza, dominio de uno mismo y disciplina, todo esto con la aspiración de reducir las necesidades externas y llevar una vida internamente más sencilla. “La práctica del Budadharma es un arte. Los monjes y las monjas son los artistas, y los materiales que utilizan como artistas son los cinco agregados de la forma, sentimientos, discriminación, formaciones mentales y consciencia. El arte consiste en brindar paz y armonía a estos cinco agregados para así poder ser capaces de ofrecer paz a los demás. La verdad, la belleza y el bien se encuentran en este arte.
Un buen monástico es alguien hermoso, ya que personifica la bondad y la verdad”…
así comienza Ven. Tic Nhat Hanh una de sus charlas referentes al monacato en el
occidente.
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El Vinaya
La mayoría de las tradiciones monásticas budistas siguen las mismas normas conocidas como Vinaya, con ciertas interpretaciones distintas de algunos de los votos dependiendo de la orden o escuela que hablemos. Aunque prácticamente el Vinaya es el mismo en todas las ordenes monásticas. Vinaya es una palabra sánscrita que quiere decir disciplina, y se refiere a las normas de disciplina y conducta que siguen los monjes y las monjas. En particular, estos votos tienen la finalidad de controlar las acciones corporales y verbales.
Existen diversas interpretaciones del Vinaya según las distintas escuelas. Por ejemplo, el tipo
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En las tradiciones de Corea o Taiwán, que siguen la escuela Dharmagupta, existe la ordenación como Bikshunis o monjas totalmente ordenadas. En el caso de la tradición Mulasarvastavada, actualmente no existe un linaje de ordenación de Bikshunis. Dentro de la tradición Mulasarvastavada, existen diversos niveles de ordenación y son los siguientes:
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- Rabyung, que literalmente quiere decir aquel que renuncia a la vida laica. Alguien que ha tomado rabyung sigue los cinco preceptos básicos, con la diferencia de que toma el voto de celibato, tiene permiso de vestir los hábitos monásticos y el compromiso de seguir el consejo de su preceptor.
- Shramanera o Getsul, que se traduce como novicio. Se refiere a aquellos individuos que toman el primer nivel de votos monásticos y que por lo general aspiran a la ordenación completa. Toman 36 votos que se pueden resumir en 10.
- Bikshu o Gelong, que se refiere a los monjes totalmente ordenados que siguen los 253 votos marcados en el Vinaya.
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Para recibir el linaje de ordenación (esto quiere decir los votos que provienen desde el Buda hasta el día de hoy), es necesario recibir los votos en una ceremonia de ordenación de manos de un preceptor (maestro) que sea monástico, que tenga él mismo el linaje válido de los votos y que estén presentes en dicha ceremonia de ordenación al menos 4 monjes totalmente ordenados (Bikshus) además del preceptor. Si estos (y algunos requisitos extras que marca el Vinaya) no están presentes, entonces el linaje de los votos de ordenación no se transmite aunque se realice la ceremonia. Es importante saber que en algunos lugares hay ordenaciones supuestamente monásticas (es decir practicando el celibato, la renuncia, etc.) pero que siguen sus propias normas. De acuerdo al Vinaya, esto no es correcto. Si alguien toma los votosde un monje es para seguirlos. El Buda dejó muy claro que nadie lo obliga a otros a tomar los votos monásticos. También hay casos en los que individuos que no son monjes, visten con los hábitos de monje, Su Santidad el Dalai Lama ha dicho que esto es algo incorrecto y que no se debe hacer. Dentro del budismo tibetano hay ordenaciones monásticas con el voto de celibato en los cuatro linajes u órdenes (Nyma, Sakya, Kagyu y Gelug). Y también hay lamas o maestros no-monásticos que se casan, ellos toman otro tipo de votos y generalmente se les conoce como Ngagpas, pero no es ordenación monástica.
Requisitos para ordenarse
Su Santidad el Dalai Lama recomienda a aquellos individuos que aspiran a ordenarse, tengan un conocimiento del Dharma en general, de la tradición en la que desean ordenarse y sobre todo el verdadero compromiso de poner este compromiso en práctica. Además de haber tomado refugio formalmente al menos cinco años antes de solicitar la ordenación.
La toma de refugio es uno de los requisitos indispensables para recibir los votos de monje. Tomar refugio es una decisión voluntaria y personal. Se refiere a una actitud mental que surge después de haber analizado nuestra situación actual, caracterizada por la insatisfacción. De esta forma, decidimos orientar nuestra vida hacia una dirección correcta que nos libere de esa insatisfacción. La dirección marcada por los Budas. La constante insatisfacción no es algo que debamos rechazar violentamente; sin embargo, podemos actuar con habilidad. Esta habilidad consiste en cambiar de actitud, esto es tomar refugio.
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Por lo general, 21 años es la edad mínima para recibir los votos de monje totalmente ordenado, aunque existen otras interpretaciones que dicen que a los 18 años ya es posible ordenarse. En el caso de los monjes y monjas occidentales, quizás lo recomendable es tener un mínimo 25 años. Para recibir la ordenación, uno tiene que solicitarla a su o sus maestros. Es importante tener en cuenta que el simple deseo de ordenarse no es suficiente para recibir los votos. Uno debe de tener el permiso y bendición de su o sus maestros.
En la época del Buda, el permiso y el apoyo de los padres era importante si alguien deseaba ordenarse, ya que esto influía en la estabilidad de la vida monástica del individuo.
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Actualmente, debido a que en occidente carecemos de antecedentes budistas, muchos de los padres de los aspirantes a monjes y monjas no aprueban la decisión de sus hijos de ordenarse. En estos casos hay que tener en cuenta que incluso el padre del mismo Buda se opuso a la vida espiritual de su hijo. Es comprensible que padres occidentales no cuenten con información suficiente sobre lo que es el monacato dentro del budismo.
En esos casos, algo muy útil sería que los padres de los aspirantes a ser monjes o monjas conozcan o tengan contacto con algunos miembros de la Sangha occidental. Por todas estas razones, al tomar la decisión de ordenarse, es apropiado no precipitarse e intentar generar un ambiente interno de confianza y respaldo, brindando la atención y el cariño que sin duda los padres se merecen. Aquel que aspire a ser monje o monja, no debe de tener deudas económicas pendientes o mucho menos deudas atrasadas que no ha pagado. Este punto es muy importante tenerlo claro. Como budistas, y en particular los monásticos, pretenden dejar de lado los intereses mundanos y buscar un refugio interior. Ese refugio es la Triple Joya: el Buda, el Dharma y la Sangha. De estos tres objetos de refugio, la práctica del Dharma es el refugio directo. El verdadero refugio se toma en el corazón (la ceremonia es el signo externo de este refugio). Tomar refugio es la puerta principal para entrar en el camino de la liberación. Su Santidad el Dalai Lama dice que para practicar el Dharma es imprescindible tener un entendimiento lógico de la doctrina. Tenemos que tener claro lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo. En especial aquellos individuos que son monjes y monjas y que dedican su vida entera al Dharma; ya que la Sangha monástica es muy importante para la estabilidad de la doctrina y por lo tanto tienen que esforzarse en seguir el ejemplo del mismo Buda, que fue un monje. Nadie nos pide que nos hagamos monjes budistas, en realidad esa es una decisión personal, y por lo tanto debemos actuar con el mínimo de ética que propone la tradición budista, y esto es, evitar las diez acciones no virtuosas e intentar esforzarnos en no dejar que las emociones negativas como el apego o el enojo nos dominen.
Tradición y linaje
Al pensar en ordenarse, es de suma importancia conocer y definir la tradición en la que uno desee ordenarse. Las enseñanzas del Buda (Budadharma), las podemos dividir en dos grandes movimientos o tradiciones:
- La tradición Pali (Theravada)
- La tradición Sánscrita (Mahayana)
Estos dos movimientos, no es que sean algo aislado el uno del otro, sino más bien la diferencia está en la motivación que cada uno tiene para poner en práctica las enseñanzas del Buda. Ambas escuelas comparten los principios básicos, aunque se diferencian en el énfasis que ponen en determinados aspectos de la enseñanza y en sus técnicas de entrenamiento. Por ejemplo, la tradición Pali busca la liberación individual del sufrimiento, meta que también busca en primera instancia la tradición Sánscrita y que afirma que es necesaria para posteriormente poder alcanzar el estado de la budeidad. A raíz de la expansión que tuvo el budismo, han surgido cinco tradiciones principales, todas las cuales se practican en occidente. Una de estas tradiciones, es la del budismo tibetano, a veces conocido como Vajarayana, el cual es parte de la escuela Mahayana y tiene su origen en la tradición sánscrita del antiguo monasterio de Nalanda en la India. El budismo indo-tibetano surge a partir del siglo VII d.C. y a su vez se divide en cuatro órdenes que son Nyma, Sakya, Kagyu y Gelug. Dentro de estas, la orden Gelug surge a partir de la tradición Kadampa del maestro Dipamkara Atisha posteriormente influenciada por el filósofo del siglo XIV Lama Tsongkhapa. Esta tradición revitalizó muchos linajes del Sutra y del Tantra, así como la tradición monástica del Tibet. Se le conoce como una orden reformadora. Su Santidad el Dalai Lama se educó en la escuela Gelugpa, aunque en Dalai Lama actual es
maestro de las 4 órdenes del budismo tibetano.
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Monjes occidentales en el Monasterio de Nalanda, en Toulouse Francia.
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Ideas románticas del monacato
SS. el Dalai Lama también ha dicho: “Cada vez más y más personas, que no nacieron como budistas, están manifestando el deseo de ordenarse como monjes y monjas. En ocasiones se enfrentan a problemas inesperados y que esto puede ser debido a que no tuvieron un entendimiento correcto de lo que conlleva la ordenación o porque carecen del apoyo social o espiritual, el cual se toma por dado en sociedades budistas… La ordenación no es algo que se deba tomar a la ligera. En la tradición del budismo tibetano, se intenta considerar como un compromiso de por vida. La tradición budista en si misma no se verá fortalecida por el simple hecho de incrementar el número de individuos ordenados. Más bien dependerá de la calidad de nuestros monjes y monjas. Por lo tanto, aquellos que sinceramente deseen ordenarse, los invito a que busquen una guía apropiada, motivación y apoyo”. Las ideas románticas que se tienen sobre ser un monje por lo general no están de acuerdo con la realidad. Algunas personas creen que por el simple hecho de ordenarse van a ser automáticamente mejores personas y sus problemas van a desaparecer. Otras piensan que siendo monjes se ganaran el respeto de otros. O quizás otros piensan que tomando los votos de monje van a recibir un apoyo incondicional. Desafortunadamente, en realidad esto no sucede. Las gratificaciones de vivir como monje son internas y no externas. El simple hecho de tomar la ordenación no te cambia de la noche a la mañana.
Además, debido a que el apoyo para los monjes y monjas occidentales es casi inexistente, uno tiene que buscar la forma de mantenerse económicamente al menos por un par de años antes de recibir algún tipo de apoyo. Y como tampoco se cuenta con el total apoyo de la sociedad (ya que la vida de monje busca ideales totalmente distintos que una vida común y corriente dentro de la sociedad actual), entonces es necesario tener una gran fortaleza y determinación interior.
El mero deseo de “querer ser monje” no es suficiente. Si uno no construye las causas para lograrlo, el resultado nunca va a llegar así pasen uno o cincuenta años. Construir las causas no es algo que sea fácil, sin embargo nada en el samsara es fácil. Lama Atisha solía decir: “Las actividades en el samsara nunca tienen límite, por lo tanto, limiten sus actividades”, con esto nos está diciendo que si realmente queremos ordenarnos, debemos de esforzarnos de corazón en construir las causas para poder recibir los votos. Muchas veces aplazamos la idea de ordenarnos una y otra vez, esto sólo demuestra que nuestra determinación no es demasiado fuerte y por lo tanto es conveniente esperar. Los obstáculos internos son en realidad el mayor reto.
Conclusión
Debido a todo esto, podría concluir diciendo que el estudio y la práctica de Dharma es algo que llena de satisfacción y da cierta paz interior que es difícil encontrar de otra forma. Esto no quiere decir que la vida de monje sea fácil, esa paz y satisfacción es algo que hay que ganarse con mucho esfuerzo y dedicación. Pero también tenemos que pensar inteligentemente, ver todo esto de forma práctica y reconocer los beneficios de vivir una vida ética siguiendo los votos monásticos y reflexionando en las desventajas del samsara; realmente pensando esto de manera lógica y profunda. Además, tener el apoyo de un maestro y compañeros de Dharma es algo imprescindible para tomar y mantener la ordenación. Contar con el apoyo de una organización es importante así como con los consejos de otros monjes y monjas con más experiencia. Para aquellos occidentales interesados en la vida monástica, les recomendaría contactar con el IMI: así como leer la carta escrita por el Ven. Thubten Dhondrub, la cual pueden pedir al monasterio de Nalanda, en Francia:
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