dinámicas de una personalidad rechazada. Esta personalidad despreciada es lo que Jung llamó la sobra. Cuando hay una división fuerte entre la personalidad ideal y la personalidad rechazada, la renuncia se puede mal entender creyendo que consiste en refinar la personalidad que se busca y en reprimir la personalidad que se rechaza. Tomemos el ejemplo de una supuesta monja que ha optado por moverse hacia los demás como su estrategia principal o dominante. Esta monja, a la que llamaremos Venerable Linda, probablemente fue una niña pacífica que siempre intentaba satisfacer a sus maestros y a sus padres, una buena chica. Al crecer fue atraída por profesiones de ayuda en las que su habilidad para identificar adecuadamente lo que otros desean le fue de utilidad. Como estudiante budista, las enseñanzas sobre compasión y bondad amorosa tienen más importancia que las enseñanzas sobre vacuidad. La devoción al guru es algo muy importante, ya que le permite moverse hacia la persona que enseñará en camino hacia la felicidad. Ven. Linda trabaja en la comunidad, tal vez visita hospitales o prisiones y es la persona que da la bienvenida al llegar a algún centro de Dharma. Es la monja con la que la gente disfruta hablar cuando tiene problemas.
Para ella, moverse en contra de los demás es visto como una agresión abierta, y apartarse de los demás es catalogado como una falta de compasión y bondad hacia otros. Piensa que las cualidades de moverse en contra o apartarse de los demás son degradantes, por lo tanto las relega a la personalidad rechazada. Ven. Linda se encuentra con el problema de que entre más se centra en desarrollar esa personalidad ideal y compasiva, genera a la vez más aversión la personalidad rechazada. Esto quiere decir que no puede manejar un conflicto abierto o desnudo, ya que es considerado como una cualidad de moverse en contra. Tampoco puede permitirse entrar en retiro (ya que es considerada una cualidad de alguien que se aparta de los demás).
Se involucra cada vez más con otros hasta el punto de quedar exhausta. Y ese momento, se preguntará si acaso la ordenación realmente le está ayudando en su camino espiritual. Ya que pareciera que está haciendo lo contrario. Para Ven. Linda, la renuncia se ha significado renunciar a esa personalidad que rechaza. Esto es algo fácil de hacer, ya que de cualquier forma ella lo hacía. En la primera fase de su purificación, intensifica erróneamente la barrera entre la personalidad ideal y la personalidad rechazada, ya que todas las cualidades negativas están en de un lado y las negativas de otro. Trabaja duro para eliminar el mínimo signo de enfado y cualquier necesidad de salir huyendo cuando alguien requiera su ayuda. Nosotros podemos ver esto, pero ella no puede. Ella tiene que ir más allá y no sólo renunciar a esa personalidad que rechaza. Ven. Linda cae exhausta. Ha trabajado tanto, ¿y para qué? Lo que tiene que hacer es un auto análisis cuidadoso y honesto, para darse cuenta cómo se ha dividido a si misma. Debe de soltar la idea que tiene sobre lo que es la esencia del camino budista. Dejar ir esa idea de querer alcanzar la personalidad ideal. En cuanto lo haga, los otros aspectos de su personalidad convencional surgirán. Integrará a ella la habilidad de decir que no, la cual ha sido vista como una agresión abierta así como la habilidad de sentarse a meditar enfocando su mente en un solo punto, la cual ha sido considerada como una forma de apartarse de los demás. En palabras de Carl Jung: logrará individualizarse. Ven. Linda no podrá soltar el aferramiento al yo mientras su entendimiento de ella misma sea parcial. Eso
significa su percepción directa de la vacuidad va más allá de un simple ejercicio intelectual. Requiere valor, honestidad y paciencia.
Podemos hacer un análisis parecido para aquellos miembros de la Sangha que optan por la estrategia de moverse en contra de los demás. Tomemos como ejemplo a un monje (para balancear esto), y llamémoslo Venerable Armando. Un hombre dinámico que le gusta estudiar y debatir. Está listo para afrontar a las autoridades, puede regirse bajo un presupuesto y es un administrador excelente. A Ven. Armando no le 4
importa lo que la gente piense de él, más bien le interesa que se hagan las cosas. Tiene la misión de establecer el Budismo en el occidente. Lo que rechaza en él mismo es lo que él llama emocionalidad, mostrar un lado femenino o huir de los problemas. La personalidad que rechaza se compone de las cualidades de alguien que se mueve hacia los demás y de alguien que se aparta de los demás.
Para Ven. Armando, el vacío espiritual aparece cuando no tiene nada que hacer. Cree que soltar el aferramiento al yo es aferrarse a su energía y dinamismo. Al fin y al cabo, no está aferrando a las cualidades de alguien que se mueve hacia los demás ni de alguien que se aparta de los demás. En realidad no puede entender el aferramiento al yo, ya que su visión de si mismo es parcial y está dividida. Y finalmente, tenemos alguien que sigue la estrategia de apartarse de los demás, llamémosle Venerable Soledad. Sintió atracción por el Budismo debido a que los budistas meditan. Al igual que Ven. Linda y Ven. Armando, Ven. Soledad puede utilizar el Budismo para acercarse más y más a la neurosis. Ven. Soledad está trabajando duro para poder hacer un retiro de 3 años. Le es difícil entender la relevancia de los estudios y no tienen interés en trabajar en un centro de Dharma. Tal vez se involucre en este tipo de tareas si siente que le ayudarán a poder realizar un retiro, pero más bien siente que son interferencias.
Discretamente, desprecia a la Sangha que no práctica meditación, ¿qué no es necesario meditar para alcanzar la iluminación? No le agrada estar con gente ya que interfieren en su práctica meditativa y la personalidad que rechaza está compuesta por las características de moverse en contra de los demás y moverse hacia los
demás. Para Ven. Soledad, el vacío espiritual aparece cuando no se le permite meditar y está convencida de que su aferramiento al yo no está implicado con actividades relacionadas con moverse en contra de los demás y moverse hacia los demás. El vacío espiritual y la desilusión aparecen cuando vemos a nuestro camino espiritual como una sendero que nos permite alcanzar esa personalidad ideal que buscamos. Esto es muy diferente a entender el Budismo como un camino para poder encontrar una personalidad válida en su estado totalmente purificado. La personalidad válida es simplemente la personalidad convencional que existe actualmente, cosas buenas y malas que tienen ese potencial de alcanzar la budeidad. En la práctica, esto es lo que quiere decir dejar la agenda secreta atrás de nuestra ordenación. Y esto es distinto para cada individuo. Nuestra agenda secreta está relacionada con alguna de las estrategias que hemos adoptado. Y no es difícil ver como una de estas categorías tiende a dominar nuestra vida, otra de ellas puede ser aceptablemente razonable y la tercera sería algo bastante difícil de aceptar seguir. Es cuando penetramos o confiamos en esa tercera cuando sentimos que hemos fallado, ya que estamos dentro de lo que consideramos una personalidad rechazada. De la misma forma, sino nos abrimos a esa personalidad rechazada, no podremos acceder a sus cualidades positivas. Además, debido a que creemos que nuestro camino espiritual va a reforzar esa personalidad ideal, nos enfadamos o desesperamos cuando por las circunstancias o por el mismo guru somos arrojados a esa personalidad que rechazamos.
Si seguimos los consejos del guru, necesariamente tendremos que confrontar a esa personalidad qu rechazamos. Y esto puede verse como si nos estuvieran echando fuera de nuestro camino espiritual, ya que éste se ha adoptado para lograr esa personalidad ideal. En este punto el gran peligro es culpar a nuestro maestro por lo mal que nos sentimos, o culpar a nuestro centro de Dharma por exigirnos demasiado o al Budismo mismo, o a la incompetencia de otros o a nuestra ordenación.5
Toda la Sangha somos diferentes y todos tenemos distintas habilidades. Y cada una de estas habilidades tiene su valor. Saber esto puede ser una poderosa herramienta para nuestro camino personal así como para desarrollar una comunidad monástica compasiva. Por lo tanto se valiente. El vacío espiritual es parte de nuestro camino y no una distracción del mismo, aunque éste haga que dudemos y que incluso sea la razón por la que algunos miembros de la Sangha dejen sus votos. En lugar de tener miedo y desilusionarnos, tenemos que comprender más a fondo este camino y entendernos a nosotros mismos, siendo muy honestos y teniendo el valor para hacerlo. Nuestro apoyo en esta gran tarea es nuestro refugio y nuestra devoción al guru. Venerable Tenzin Chongyi (Dra. Diana Taylor), es maestra occidental y residente del Instituto Vajrayana de la FPMT, en Australia. Discípula de SS. el Dalai Lama y Lama Zopa Rimpoché, ha sido monja por más de 10 años y es conocida por su facilidad en presentar las enseñanzas budistas de manera práctica y adaptadas a un contexto occidental.