The Washington Post Domingo, 21 de octubre de 2007
La fuerza bruta nunca puede superar el deseo humano básico por la libertad.Las miles de personas que marcharon en las ciudades de Europa del Este en las últimas décadas, la permanente determinación de las personas en mi tierra de Tíbet y las recientes demostraciones en Birmania (Myanmar), son poderosos recordatorios de esta verdad.La libertad es la fuente misma de la creatividad y el desarrollo humano.Como sistema comunista asumido, no basta con proporcionar al pueblo alimento, refugio y vestimenta.Si contamos con esto pero carecemos del precioso aire de la libertad para mantener nuestra profunda naturaleza, sólo somos humanos a medias.
La mayoría de los religiosos renuncian a la vida en familia. El celibato, por diferentes razones, es considerado como algo importante en numerosas tradiciones espirituales. Según la tradición budista, para alcanzar la iluminación hay que liberarse de los venenos mentales, comenzando por los más ordinarios. Ahora bien, uno de los principales venenos, aquel que nos encadena al ciclo de la insatisfacción recurrente conocido como samsara, es el apego. Si estudiamos los doce eslabones de surgimiento dependiente, que es la forma en que los budistas llamamos a las distintas